25 de marzo de 2025
Maíz bajo presión: El exceso de lluvias genera pérdidas de calidad.

El avance de la cosecha en la región pampeana revela rindes desiguales. El exceso de humedad ya genera problemas de calidad y rendimiento.
Las lluvias no dan respiro en la región pampeana y el maíz comienza a mostrar signos de deterioro. El avance de la cosecha es lento y dispar, con lotes donde la alta humedad está provocando el brotado de granos, lo que afecta la calidad y reduce el peso del cereal.
El fin de semana largo trajo nuevos episodios de precipitaciones que beneficiaron a zonas castigadas por la sequía, como Santiago del Estero y Chaco. Sin embargo, en el corazón agrícola del país, este exceso hídrico se convierte en un problema para la recolección de la cosecha gruesa.
Maíz en riesgo
Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en la zona núcleo ya se cosechó el 23% del maíz, con resultados muy variables. La humedad elevada no solo ralentiza las tareas, sino que también genera la aparición de granos brotados, comprometiendo la calidad y el rendimiento final.
Los rindes reflejan esta disparidad: en Río Tala (norte de Buenos Aires) apenas alcanzan los 40 quintales por hectárea, mientras que en Pergamino llegan a 60. En contraste, en Marcos Juárez (Córdoba) se logran 110 qq/ha y en El Trébol (Santa Fe), hasta 130.
"El problema es que la humedad no baja y el grano empieza a brotar en los lotes más afectados. Esto puede deteriorar la calidad y reducir el peso, golpeando los resultados finales", advierten desde la BCR.
Soja entre la esperanza y la incertidumbre
La soja muestra signos de recuperación, pero el panorama aún es incierto. Los productores esperan que las temperaturas se mantengan templadas para permitir que los cultivos de segunda terminen su ciclo antes de las primeras heladas.
Las lluvias de febrero fueron clave para revertir la situación crítica que enfrentaba el cultivo. En el noreste bonaerense, donde se preveía la pérdida del 30% del área sembrada, ahora se esperan rindes de entre 20 y 23 qq/ha.
En Pergamino, la soja de primera finaliza su ciclo con estimaciones de hasta 40 qq/ha, mientras que la de segunda mostró un gran desarrollo, aunque con un retraso de casi 20 días.
“El clima será determinante: necesitamos temperaturas cercanas a 25°C y mínimas no demasiado bajas para que el llenado del grano no se interrumpa”, concluyen los técnicos de la región.
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