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9 de enero de 2026

Europa y Mercosur sellan un acuerdo tras 25 años

Tras más de dos décadas de negociaciones, el bloque europeo dio un paso clave para avanzar en el mayor tratado de libre comercio del mundo, aunque persisten fuertes tensiones internas por su impacto en el agro.

Después de más de 25 años de idas y vueltas, la Unión Europea logró este viernes un avance decisivo al aprobar el acuerdo comercial con el Mercosur, un entendimiento que apunta a crear la mayor zona de libre comercio del planeta. La decisión se tomó en Bruselas, donde los 27 Estados miembros alcanzaron una mayoría cualificada, pese a la resistencia abierta de países con fuerte peso agrícola como Francia, Polonia e Irlanda.

Con este respaldo político, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajará a Paraguay para firmar el acuerdo junto a los países del Mercosur. Sin embargo, el camino hacia su plena vigencia aún no está despejado. El tratado deberá atravesar ahora el filtro del Parlamento Europeo, donde el escenario es incierto y un grupo significativo de eurodiputados ya anticipó posibles acciones judiciales para frenar su aplicación.

Las negociaciones entre la Unión Europea y Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay comenzaron en 1999 y buscan eliminar aranceles sobre más del 90% del comercio bilateral. De concretarse, el acuerdo integraría un mercado de más de 700 millones de consumidores y redefiniría el flujo de bienes entre ambos bloques.

El núcleo del conflicto se concentra en el sector agropecuario. Productores europeos advierten que la apertura comercial facilitaría el ingreso de carne, arroz, miel, soja y otros productos sudamericanos, elaborados bajo normas que consideran menos exigentes. A cambio, Europa potenciaría sus exportaciones de automóviles, maquinaria, quesos y vinos hacia el Mercosur.

Mientras Francia lidera la oposición por temor a una competencia que presione a la baja los precios internos, países como España y Alemania sostienen que el acuerdo es una herramienta estratégica para diversificar mercados frente al avance comercial de China y a las políticas proteccionistas de Estados Unidos. Italia, que meses atrás había bloqueado el consenso, cambió su postura y destacó recientemente los beneficios económicos del tratado.

Desde Sudamérica, la paciencia comenzó a agotarse. En la última cumbre regional, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva reclamó decisión política a la Unión Europea para no dejar pasar una oportunidad histórica de integración comercial.

Con el objetivo de contener el malestar rural, la Comisión Europea incorporó en los últimos meses una serie de salvaguardas específicas para el agro. Entre ellas, se establecieron cupos limitados para productos sensibles como carne, aves, arroz, miel, huevos y etanol, y se habilitó la intervención inmediata en caso de desbalances en el mercado.

Además, el bloque europeo activará investigaciones automáticas si detecta importaciones del Mercosur con precios al menos un 8% inferiores a los europeos y con aumentos significativos en los volúmenes ingresados. También se comprometió a endurecer la normativa sobre residuos de pesticidas en productos importados, uno de los principales reclamos de los productores.

En esa línea, la Unión Europea anunció la prohibición total de tres sustancias químicas utilizadas en frutas y cultivos tropicales, y Francia fue más allá al suspender temporalmente el ingreso de productos agrícolas tratados con agroquímicos vetados en Europa. Aguacates, mangos, cítricos y papas, entre otros, quedaron bajo la lupa sanitaria.

El acuerdo avanza, pero el debate sigue abierto. El desafío será equilibrar la apertura comercial con la protección de los sectores más sensibles, en un escenario donde el agro vuelve a ocupar un lugar central en la política y la economía global.

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