20 de enero de 2026
India mira al Río Paraná

Argentina dio un paso histórico en 2025 y se consolidó como el principal proveedor de aceites vegetales de la India, un mercado gigante que redefine el comercio agrícola mundial y abre oportunidades estratégicas para el complejo agroindustrial argentino.
En 2025, Argentina alcanzó un hito comercial de alto impacto al posicionarse como el mayor abastecedor de aceites vegetales de la India, el país que lidera el consumo y las importaciones globales de estos productos. Este logro no es casual: responde a cambios estructurales en la demanda india y a la capacidad productiva e industrial del complejo oleaginoso argentino.
India ocupa un lugar central en el mercado mundial de aceites vegetales. Su enorme población, combinada con un sostenido crecimiento económico, la convierte no solo en uno de los mayores consumidores para uso alimentario, sino también en el principal importador a escala global. Aunque el país asiático es una potencia agrícola —con un rol destacado en cereales como trigo y arroz—, su producción de oleaginosas resulta insuficiente para abastecer la demanda interna de aceites industrializados.
![]()
En este contexto, Argentina emerge como socio clave. India explica cerca del 53% de las exportaciones argentinas de aceite de soja y alrededor del 35% de los envíos de aceite de girasol. Durante 2025, las importaciones indias de aceites vegetales alcanzaron aproximadamente 15,7 millones de toneladas, y por primera vez desde al menos 2002, Argentina se ubicó como su principal proveedor mundial. Los embarques desde el país sudamericano se estiman en 3,53 millones de toneladas, un récord histórico que refleja una recuperación sostenida desde el piso observado en 2023.
La fortaleza argentina se apoya en su especialización. El aceite de soja y el aceite de girasol concentran la mayor parte de la oferta exportable y coinciden plenamente con los productos que la India demanda con mayor intensidad. Para la campaña 2024/25, la producción conjunta de ambos aceites se estima en 10,48 millones de toneladas, el nivel más alto desde al menos el ciclo 2004/05. Este volumen confirma la capacidad del país para sostener flujos crecientes de exportación y consolidarse como proveedor confiable en mercados estratégicos.
El nuevo liderazgo argentino también se explica por cambios en el mapa de proveedores de la India. Indonesia y Malasia, tradicionales referentes del aceite de palma, muestran limitaciones para expandir sus exportaciones. En particular, Indonesia registra una fuerte caída de los envíos, afectada por el aumento del consumo interno y el uso creciente del aceite de palma para biocombustibles. A la par, Ucrania perdió relevancia como proveedor de aceite de girasol tras el fuerte retroceso desde los máximos alcanzados en 2018. En contraposición, se observa un crecimiento gradual de las compras indias a Rusia, Brasil y Tailandia, aunque sin desplazar el protagonismo argentino.
Si se analiza la evolución histórica, el cambio resulta aún más claro. A comienzos de los años 2000, la India importaba entre 4 y 5,5 millones de toneladas de aceites vegetales, con un claro predominio del aceite de palma. Desde 2008 en adelante, la demanda se expandió de manera acelerada y en la última década se ubicó entre 13,7 y 16,6 millones de toneladas. Dentro de ese crecimiento, el aceite de soja y el de girasol ganaron participación de forma sostenida hasta alcanzar en 2025 un récord del 53,1% del total importado.
Este fenómeno tiene una explicación estructural: el crecimiento de la clase media india y la mejora del poder adquisitivo impulsaron la sustitución del aceite de palma —más económico— por aceites de mayor valor. En 2025, las importaciones de aceite de soja y girasol alcanzaron 8,35 millones de toneladas, casi un 50% por encima del promedio de la última década. Para Argentina, este dato es estratégico, ya que coincide plenamente con su matriz productiva e industrial.
En síntesis, el escenario actual muestra una convergencia virtuosa. La India demanda cada vez más aceites que Argentina produce de manera eficiente y a gran escala. Si las variables macroeconómicas del país asiático continúan consolidándose, se abre una oportunidad significativa para que Argentina profundice la industrialización, incremente exportaciones y fortalezca su posicionamiento global, no solo en aceites, sino también en subproductos y cadenas de valor con mayor nivel de agregado.
