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7 de febrero de 2024

Como armar dietas frías y atenuar el estrés por calor en vacas de tambo.

Ante las elevadas temperaturas que se vienen sucediendo en las principales cuencas lecheras argentinas, especialistas del INTA explican como llevar adelante algunas prácticas nutricionales tendientes a reducir el déficit energético y que permitan atenuar los problemas de comportamiento productivo por parte de los animales.

Bajo condiciones de estrés térmico, la producción de leche puede verse afectada por una menor disponibilidad de energía, por lo que las herramientas indispensables para atenuar los efectos negativos del calor (sombra, sistemas de ventilación) deben ser acompañadas simultáneamente por prácticas nutricionales tendientes a reducir el déficit energético.

Debido al calor, la disminución de la producción puede llegar al 40 %”, aseguró Eloy Salado, especialista en nutrición animal del INTA Rafaela Santa Fe, quien señaló que el estrés se produce cuando el animal no alcanza a disipar el calor necesario para mantener una temperatura corporal por debajo de 38,5 °C.

Parte del calor es de origen endógeno, generado durante los procesos de fermentación ruminal y metabolismo de los nutrientes absorbidos, explicó Salado e indicó que las vacas más productivas son más susceptibles por su mayor consumo de alimento y su elevada intensidad metabólica.

Para monitorear las condiciones ambientales, se utiliza diariamente el índice de temperatura-humedad (ITH). Las alteraciones metabólicas y productivas comienzan cuando el ITH alcanza un valor de 72 para vacas de baja producción y 68 para vacas de alta producción, mientras que un valor de 56 estaría asociado al inicio de la disminución del consumo de materia seca y energía.

En este sentido, Pablo Matías Roskopf, becario en nutrición animal del INTA Rafaela -Santa Fe-, expresó que los sistemas de refrescado, los establos con sombra y la ventilación forzada de instalaciones son herramientas indispensables y muy efectivas para atenuar los efectos negativos del calor.

Cuando la temperatura ambiental supera los 25 °C, el mecanismo asociado a la menor respuesta productiva es una disminución del consumo voluntario, con una caída severa de temperaturas mayores a 30 °C. En relación con esto, Salado afirmó: Una alta humedad relativa y la exposición directa a la luz solar aumentan la intensidad del efecto mientras que una mayor velocidad del viento y la presencia de noches frescas lo atenúan.

A su vez, el aumento del ritmo respiratorio (jadeo) es un mecanismo para eliminar calor que tiene un costo energético para el animal, incrementando el requerimiento de mantenimiento (RM) en hasta un 25 % ya que se trata de un proceso activo y por lo tanto con demanda de energía.

En resumen, modificaciones en el balance endocrino, una reducción del proceso de rumia y de la capacidad de absorción de nutrientes, junto con el aumento del RM, reducen la disponibilidad de energía y nutrientes para producir leche.

Proporcionar agua limpia y fresca a voluntad es una de las pautas principales para evitar el estrés térmico. Como sostuvo Salado: Las vacas de alta producción son capaces de beber más de 100 litros por día, es decir que la falta de agua disponible en ambientes cálidos es una de las principales limitantes para el mantenimiento del ganado.

Toda formulación de dietas que conduzca a una óptima fermentación ruminal será beneficiosa para lograr un balance de energía positivo. Por ejemplo, Roskopf aseveró que “si en la ración se suministran proteínas de alta degradabilidad ruminal sin una simultánea fuente de carbohidratos rápidamente fermentables como azúcares y almidón, el animal requerirá energía extra para detoxificar los excesos de urea”, y agregó: La principal consecuencia de este desbalance es la disminución en la síntesis de proteína bacteriana, que es la fuente principal de proteína láctea.

En caso de contar con patios de comidas, la ración completamente mezclada (TMR, por sus siglas en inglés) deberá suministrarse preferentemente entre las 5 y las 6 de la mañana y al anochecer, para evitar que el pico de producción de calor de digestión coincida con las máximas temperaturas ambientales.

Evitar que falte comida en el comedero es otra de las pautas para tener en cuenta. Para Salado, “se deben tolerar rechazos de hasta un 5 % de lo ofrecido”, además indicó que se debe “remover del comedero los remanentes y ofrecer la ración fresca para estimular el consumo”. Asimismo, se aconseja preparar la ración lo más cerca posible del momento de suministro, aspecto que es más importante en vacas en lactancia temprana o en lotes de vacas de alta producción.

El uso de TMR es mejor que el suministro de alimentos por separado. El valor aconsejado de materia seca de la TMR es de 50 % para obtener un consumo óptimo”, aconsejó Roskopf e indicó que se puede agregar agua cuando el contenido de MS de la ración supera este valor. Además, entregas seriadas de la ración, de 3 a 4 veces por día, estimulan el consumo.

Asimismo, como fuente de fibra, es aconsejable utilizar forrajes húmedos como los silajes en lugar de henos para mejorar la palatabilidad de la ración. También es recomendable la inclusión de subproductos húmedos como bagazo de cerveza, pulpa de cítricos o melazas.

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