6 de enero de 2026
Impuestos altos y señales mixtas para el campo

Aunque bajaron las retenciones, el agro argentino sigue enfrentando una presión fiscal elevada y desafíos desiguales según la producción.
En una entrevista realizada por Carlos Misuraca en Visión Campo, la economista Antonella Semadeni, de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), analizó la situación fiscal del sector agropecuario y las perspectivas que surgen del último Índice FADA. El informe confirma una mejora parcial, pero deja en claro que la carga impositiva continúa siendo uno de los principales condicionantes para la actividad.
El relevamiento muestra que, en diciembre, el Estado absorbió el 56,3% de la renta agrícola a través de impuestos. Este nivel representa una baja respecto de años anteriores, cuando el peso tributario superaba con holgura el 60% e incluso llegaba al 70%. Sin embargo, Semadeni explicó que el porcentaje sigue siendo muy alto si se lo compara con los estándares internacionales que rigen en otros países productores.
Uno de los puntos más sensibles del informe es la composición de los tributos. La economista detalló que el 56% de los impuestos que paga el agro corresponde a retenciones nacionales, que además no son coparticipables. Esta estructura limita la llegada de recursos a las provincias productoras y reduce las posibilidades de inversión en infraestructura estratégica, como caminos rurales, logística y servicios básicos.
El Índice FADA también expone fuertes diferencias entre los cultivos. La soja y el maíz atraviesan una situación algo más favorable gracias a mejores precios internacionales, lo que atenúa parcialmente la presión fiscal. En cambio, el trigo enfrenta un escenario más complejo. Una cosecha récord generó una baja en los valores del cereal y elevó el peso relativo de los impuestos sobre el ingreso del productor.
De cara a lo que viene, Semadeni señaló que la ganadería encuentra en la exportación una oportunidad clave. Las ventas externas aparecen como una herramienta para compensar el aumento de los costos internos y la pérdida de poder de compra del consumo local. No obstante, advirtió que el contexto internacional presenta desafíos relevantes, con la evolución de la demanda en China, las decisiones comerciales de Estados Unidos, el rol de la Unión Europea y la fuerte competencia de Brasil.
El diagnóstico es claro: el campo muestra capacidad de adaptación y potencial productivo, pero sigue operando bajo una presión fiscal que condiciona inversiones y crecimiento. La reducción de impuestos aparece como un paso en la dirección correcta, aunque todavía insuficiente para liberar plenamente la energía del sector agropecuario argentino.
![]()
COMPARTIR:
Notas Relacionadas
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!
