28 de enero de 2026
El cerdo frena su crecimiento

La producción mundial de carne porcina se mantendría prácticamente sin cambios en 2026, con movimientos dispares entre regiones y un comercio internacional condicionado por factores sanitarios y de consumo.
La producción global de carne de cerdo transitará 2026 con una marcada estabilidad. De acuerdo con las proyecciones de la consultora AMI, el volumen total alcanzará las 126,5 millones de toneladas, apenas un 0,1 % por encima del registro del año anterior, lo que refleja un mercado que avanza sin grandes saltos.
Este escenario se explica por un delicado balance entre regiones. Mientras la Unión Europea continúa reduciendo su producción, otros países logran compensar esa merma. Estados Unidos, Brasil y Vietnam aparecen como los principales motores de sostén del nivel global, con estrategias productivas que apuntan a ganar participación en el mercado internacional.
China, que lidera ampliamente la producción mundial, mostraría un comportamiento prácticamente sin variaciones, consolidando una etapa de equilibrio tras los fuertes ajustes de años previos. En contraste, Brasil se perfila como uno de los protagonistas de 2026, con una expansión estimada cercana al 4 % respecto de 2025, lo que refuerza su rol como proveedor clave de carne porcina a nivel global.
El comercio exterior europeo enfrenta, en cambio, un contexto desafiante. La menor disponibilidad de producto se combina con restricciones sanitarias que limitan las exportaciones. La aparición de brotes de Peste Porcina Africana en España, detectados en noviembre pasado, motivó que varios mercados de destino aplicaran prohibiciones a las importaciones desde el principal país exportador del bloque, con un impacto directo sobre el flujo comercial de la eurozona.
En materia de consumo, la tendencia acompaña la dinámica productiva. A escala global, la demanda crecerá de manera moderada, aunque con comportamientos opuestos según la región. En la Unión Europea, el consumo retrocede como consecuencia de cambios en los hábitos alimentarios, mientras que países como Rusia y Vietnam proyectan un aumento en la ingesta de carne de cerdo, impulsando la demanda en esos mercados.
El resultado final será un año de equilibrio para la cadena porcina mundial, con oportunidades concentradas fuera de Europa y un protagonismo creciente de los grandes productores emergentes.
