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31 de enero de 2026

Sequía de enero golpea a la soja: pérdidas de hasta 50% en zonas clave

El déficit hídrico del 66% respecto a los valores normales comprometió severamente los cultivos de primera en plena etapa crítica. La zona núcleo registra daños irreversibles mientras la soja de segunda aún mantiene chances de recuperación.

La campaña gruesa, que en sus inicios proyectaba alcanzar cifras récord, enfrenta hoy un panorama completamente distinto debido a la marcada escasez de precipitaciones. Durante el primer mes del año, las lluvias acumuladas resultaron un 66% inferiores a los registros habituales, una situación que derivó en consecuencias directas sobre los cultivos de oleaginosas tempranas.

El mes de enero trajo consigo un panorama extremadamente seco para la pampa húmeda. Las precipitaciones apenas alcanzaron el 35% de los valores normales, mientras que determinados sectores experimentaron condiciones aún más severas. La región núcleo, donde tradicionalmente se registran 110 milímetros mensuales, recibió únicamente 40 milímetros durante este período.

Impacto diferencial según regiones

La Bolsa de Comercio de Rosario elaboró un diagnóstico que evidencia la gravedad de la situación. Las reservas hídricas del suelo muestran un panorama alarmante: la sequía se intensifica progresivamente, afectando a la mitad de la superficie bajo esta condición crítica. La franja central de la región resulta particularmente castigada, mientras el resto del territorio atraviesa escasez hídrica de diversa magnitud.

El noreste bonaerense emerge como una de las áreas más comprometidas. La ausencia de agua recorta especialmente el potencial productivo de esta zona estratégica. Únicamente en el extremo sur regional persisten algunos núcleos con condiciones regulares que permiten albergar expectativas moderadas.

Daños irreparables en cultivos de primera

Los lotes sembrados tempranamente transitan actualmente la etapa más determinante para la definición del rendimiento final. Esta coincidencia temporal entre el déficit pluvial y el período crítico del cultivo generó pérdidas que ya no pueden revertirse.

El noreste de Buenos Aires y el sur de Santa Fe exhiben los síntomas más agudos de estrés hídrico. En la localidad de Pergamino, las estimaciones indican mermas que podrían alcanzar el 50% del rendimiento potencial. Esta cifra representa un golpe devastador para los productores de la zona.

La situación en Bigand presenta características menos dramáticas, aunque igualmente preocupantes. Las pérdidas proyectadas rondan el 20% del rendimiento promedio histórico. Por su parte, Marcos Juárez recibió algunos milímetros durante la última semana, aunque insuficientes para revertir el deterioro acumulado. El freno en el desarrollo vegetativo ocasionará una reducción en la cantidad de nudos, comprometiendo así el potencial productivo.

Excepciones y esperanzas

Existen áreas puntuales donde las precipitaciones permitieron mantener en condiciones aceptables los cultivos tempranos. En estos sectores favorecidos, todavía subsiste margen para sostener las expectativas completas de rendimiento, representando una luz de esperanza en medio del panorama general adverso.

La segunda siembra conserva oportunidades

El escenario cambia sustancialmente al analizar los cultivos de segunda. Estos lotes sembrados posteriormente poseen mayor margen de recuperación ante eventuales mejoras en el régimen de lluvias. Aproximadamente la mitad de estas parcelas continúan en estadios vegetativos tempranos o inicio de floración.

Esta característica fenológica otorga al cultivo capacidad de respuesta favorable si se produjeran aportes pluviales en las próximas semanas. Carlos Pellegrini ejemplifica esta posibilidad: tras recibir lluvias leves, los cultivos lograron retomar su desarrollo normal y mantienen intacto su potencial productivo.

Las autoridades y especialistas del sector monitorean constantemente la evolución climática. La situación demanda atención permanente, ya que cualquier cambio en el patrón de precipitaciones podría modificar sustancialmente el resultado final de la campaña.

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