2 de febrero de 2026
El agro volvió a marcar el pulso exportador

En enero, el ingreso de divisas del complejo cerealero-oleaginoso mostró una fuerte recuperación, impulsado por mayores embarques de granos y subproductos, aunque el sector advierte que el crecimiento sigue atado a los precios internacionales.
El sector agroexportador comenzó el año con números contundentes. Durante enero, las empresas vinculadas al complejo cerealero-oleaginoso liquidaron divisas por un total de 1.850 millones de dólares, una cifra que representa un incremento del 82% respecto de diciembre de 2025.
Así lo informaron la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que en conjunto explican casi la mitad de las exportaciones argentinas, con una participación del 48% sobre el total nacional.
El desempeño de enero estuvo marcado por un mayor ritmo en los embarques de trigo y cebada, a lo que se sumó la continuidad de las exportaciones de maíz y de los productos industrializados derivados de la soja. Este movimiento permitió reforzar el ingreso de dólares en un contexto de elevada dependencia del comercio exterior.
De acuerdo con datos oficiales del INDEC, el complejo oleaginoso-cerealero —que incluye al biodiésel y sus subproductos— explicó durante todo 2025 el 48% de las exportaciones totales del país, consolidándose como el principal sostén del comercio exterior argentino.
En el acumulado anual, las exportaciones de granos y subproductos generaron 31.338 millones de dólares, lo que significó 6.250 millones de dólares más que en 2024. Este crecimiento volvió a posicionar al agro como el sector de mayor aporte neto de divisas a la economía nacional.
En cuanto a la composición de las ventas externas, la harina de soja se mantuvo como el principal producto exportado, seguida por el aceite de soja y el maíz, confirmando el peso de la industrialización y de los cultivos extensivos en la matriz exportadora.
Sin embargo, desde el sector advierten que el escenario estructural sigue siendo frágil. “Argentina continúa estancada en términos de producción y crecimiento exportador, dependiendo en gran medida de las variaciones de los precios internacionales para modificar su estructura de ventas externas”, señalaron los agroexportadores.
El inicio de 2026 muestra así una recuperación en el flujo de divisas, pero también vuelve a poner sobre la mesa el desafío de crecer en volumen, diversificar la oferta y ganar competitividad, más allá del contexto de precios.
