22 de enero de 2026
La Carne Argentina Vuelve a México, Pero un Muro Arancelario

El gobierno de Claudia Sheinbaum habilitó a los frigoríficos argentinos, aunque el nuevo arancel del 25% paraliza los embarques y pone en jaque la competitividad ganadera.
La diplomacia sanitaria y la economía real marchan hoy por carriles opuestos para la carne argentina. Tras superar rigurosas auditorías técnicas sobre el control de pH, el gobierno mexicano decidió restablecer las habilitaciones para dieciséis plantas frigoríficas de nuestro país. Esta validación técnica confirma la excelencia de los procesos locales y la seguridad de nuestros productos cárnicos.
Sin embargo, el anuncio llegó acompañado de un golpe fiscal inesperado. La administración de Claudia Sheinbaum eliminó las exenciones impositivas y aplicó un arancel de importación del 25%. Esta decisión administrativa modifica radicalmente las reglas de juego para los exportadores nacionales.
El muro de los costos
La aplicación de este gravamen financiero impacta directamente en la estructura de precios. Los productores argentinos perdieron la ventaja competitiva que mantenían frente a otros proveedores internacionales. Actualmente, los altos costos impositivos transforman a la Argentina en una opción costosa para el mercado azteca.
Un mercado en retroceso
Los números reflejan una realidad preocupante para el sector agropecuario:
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Volumen en caída: El flujo de toneladas enviadas registró un desplome significativo durante el último año.
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Precios resentidos: La rentabilidad del negocio se deterioró por la presión tributaria.
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Incertidumbre operativa: La industria advierte que el comercio bilateral podría ser inviable a largo plazo bajo estas condiciones.
A pesar de tener las persianas sanitarias levantadas, el "peaje" del 25% funciona como una barrera efectiva. El campo argentino observa con cautela un escenario donde la excelencia técnica no alcanza para compensar la carga fiscal impuesta por México.
