27 de enero de 2026
La ganadería va por más kilos

Más ocupación en los corrales, animales cada vez más pesados y un negocio que ajusta cada decisión mientras espera señales claras del mercado.
El engorde a corral cerró el año con mayor actividad, pero sin lograr recomponer la rentabilidad. Durante diciembre, la ocupación de los feedlots creció cerca de un 3% y alcanzó el 64% de su capacidad instalada lo conto Fernando Storni - Presidente de la Camara Argentina de Feedlot en una entrevista con Carlos Misuraca. El dato refleja dinamismo productivo, aunque la ecuación económica sigue siendo ajustada y obliga a replantear estrategias.
Hoy, el negocio opera con márgenes brutos negativos. Según modelos de referencia, la pérdida ronda los 25.000 pesos por cabeza, con precios del gordo en torno a los 4.600 pesos por kilo y valores de la invernada cercanos a los 5.200 pesos. Frente a este escenario, muchos productores apuestan a una única salida posible: sumar kilos dentro del corral para diluir costos.
Corrales más llenos y oferta más pareja
La suba en la ocupación responde a decisiones comerciales tomadas tras el quiebre de precios observado en noviembre. A diferencia de años anteriores, la oferta de hacienda proveniente de feedlots muestra una mayor estabilidad a lo largo del año. Las recrías más extensas y los esquemas productivos diversificados atenuaron la clásica estacionalidad que llevaba a vaciar corrales a partir de agosto.
Este cambio estructural permite ordenar la salida de animales, aunque no alcanza para compensar los costos crecientes del sistema.
El mercado mira al mundo, pero depende del consumo interno
Las perspectivas internacionales generan expectativas favorables para la ganadería, aunque el corto plazo impone cautela. La posibilidad de una mayor demanda global aparece asociada a eventuales procesos de retención de vientres en países competidores como Brasil y Australia. Sin embargo, varios anuncios todavía no se tradujeron en negocios concretos.
La ampliación de cuotas en Estados Unidos aún no fue confirmada oficialmente y el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur enfrenta posibles trabas judiciales que podrían demorar su aplicación por al menos dos años. En ese contexto, el mercado interno vuelve a ocupar un rol central.
El poder de compra del consumidor argentino aparece como el factor más inmediato para sostener los valores de la hacienda. Con precios que ya se ubican en niveles históricamente altos, la prudencia se impone al momento de comprar invernada y proyectar márgenes.
Animales más pesados y un nuevo esquema productivo
Una de las transformaciones más visibles del sector es el aumento sostenido del peso de faena. Cada vez más animales superan los 350 kilos para consumo interno, mientras que la exportación exige novillos y vaquillonas que superan holgadamente los 500 kilos.
La escasez de novillo pesado tradicional impulsó prácticas como la recompra de novillitos de 350 o 360 kilos para un segundo ciclo de engorde. Esta estrategia se sostiene mientras la relación de precios lo permita, ya que producir ese tipo de animales desde la cría demanda plazos muy largos.
En el mercado doméstico, el novillito liviano pierde protagonismo. Los mejores valores se concentran en animales de entre 350 y 380 kilos, un cambio que mejora la eficiencia de toda la cadena y redefine las categorías tradicionales.
Presencia internacional para leer la demanda global
La Cámara del sector planea una participación activa en ferias internacionales clave, como Shanghái y París. El objetivo es acompañar a los frigoríficos exportadores, fortalecer vínculos comerciales y entender de primera mano qué busca el mercado global.
La experiencia reciente en China confirmó una tendencia clara: la demanda internacional se orienta a carne de alta calidad terminada a grano. Un dato que refuerza el potencial del feedlot argentino, siempre que logre combinar eficiencia productiva, competitividad y previsibilidad económica.
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